lunes, 10 de noviembre de 2008
barremetros
aquel hombre clareaba mucho ya de la coronilla. los pocos pelos que circunscribían su cabeza como anillo de saturno canoso, le delataban como demasiado mayor para seguir agachándose a barrer lo que los demás tiramos al suelo del metro. su uniforme azul y amarillo fosforito estaba impecable, quizá llevaba poco tiempo, quizá demasiado. barría despacio, con la mirada fija en el suelo. lo que nadie podía imaginar era que su cerebro era una de las mentes matemáticas más brillantes del planeta. alejado de la universidad por varios hechos desagradables aunque no ajenos a su persona, ahora pasaba los días bajo tierra. enterrado con unos auriculares que se parecían a unos normales, aunque un poco sobredimensionados, de escuchar música, pero que en realidad eran un invento suyo consistente en que los altavoces emitían el mismo sonido que llegaba a ellos a través de un micro que llevaban incorporados, pero en fase inversa, con lo que en su interior se producía un silencio absoluto y perfecto. mientras barría, su mente desarrollaba fórmulas, resolvía ecuaciones y se aproximaba cada día más a la fórmula que explicaba el origen del universo. al llegar a casa anotaba sus conclusiones en libretas, que en un futuro unos bomberos confundirían con los síntomas del síndrome de diógenes y terminarían en la incineradora municipal. el hallazgo más grande de la historia hecho humo. mientras, puedes verle en alguna estación y como algunos se ríen de su trabajo sin saber que su anónima grandeza no verá jamás la luz.
jueves, 6 de noviembre de 2008
la risión
demasiados días seguidos de conciertos que me llevan al trasnoche tienen lo que tienen. que un día estás hablando de situaciones humillantes que te han pasado, como por ejemplo, quedarse dormido en el autobús que te lleva a casa y zas, me pasa esa noche, me despierto con la partida del tetris en game over al final del trayecto y llego cuarenta minutos más tarde a mi cama. también ha habido mucha charla con amigos, horas de coche, cenas, personas que te dan gratuitamente su compañía, momentos de magia en el escenario y también de tensión, meditación en una habitación a oscuras...
muchas cosas que pasan desde un jueves hasta un miécoles. semana muy intensa que hace que hoy, por fin descansado, me sienta tremendamente vivo y con las pilas puestas
sábado, 25 de octubre de 2008
de terror
y no, no es que me ambiente en halloween, fiesta que me repatea bastante, me refiero a la sensación que te entra cuando estás tranquilamente tomándote una copa y entran ocho policías de la nacional y doce municipales, con casco, pasamontañas, chaleco antibalas, linternas enfocándote a la cara y otros adminículos. al final resulta que es una redada en toda regla, imagino que en busca de drogas, en la que se producen algunos hechos desconcertantes. cuando llevamos más de un cuarto de hora quietecitos en nuestro sitio, le pido a la camarera que me dé un vaso de agua, ella, muy precavida, pide permiso para dármelo, cosa que provoca automáticamente que se la lleven para registrarla. después de eso, me pasa una botellita sin que nadie se entere y yo se lo agradezco con un guiño y una sonrisa (no creo que hablar fuera buena idea). tras otra larga espera, al fin uno de los tres inspectores (no sé qué cargo tendrían pero yo les llamo así porque iban de paisano y a cara descubierta) me pide la documentación, me hace vaciar bolsillos y riñonera y me dice que me puedo ir, así que cojo mi bajo y mi chaqueta (que no registran) y me voy, pensando que podría llevar quince quilos de coca en la funda o un fusil de francotirador o lo que sea y pasan de mí. será que tengo cara de buena persona o es que se fían de los músicos. la verdad es que intenté tomarme una más en otro local pero se me pasaron bastante las ganas y el pedete, así que aunque me entretuve un poquito hasta llegar a casa, no fue un fin de fiesta tan bueno como prometía la noche
jueves, 23 de octubre de 2008
plurifacidad
no me gusta que la gente tenga dos caras, que hablen delante de uno de una forma y de espaldas de otra, el paso de la sonrisa al sarcasmo, el hablar bajito o en código, no me gusta aparentar estar de buenas si no lo estoy, me voy, resoplo, me tranquilizo y vuelvo, puede que serio, pero tranquilo. me da igual lo que piensen los demás y que cuchicheen lo que quieran, yo no quiero hacerlo. puede que la hipocresía forme parte de las conveniencias sociales, del trato sostenible, pero eso no impide que lo deteste y que no me guste como método.
miércoles, 8 de octubre de 2008
poniendo el dedo en la llaga (¿o era en otro sitio?)
hallándome yo solo a altas horas nocturnas y con más cerveza en mis venas que en mi mano, oigo por cercanía una conversación entre dos parejas en la que una chica saca el tema del orgasmo masculino a través de la estimulación anal. a lo que uno de los contertulios, peinado a lo cortinilla y vistiendo camisa a rayas y pantalón de pana con cinturón a la altura del ombligo, sentenció que eso era un mito y que él no estaba dispuesto a probar, pues no había nada que probar, que eso era una práctica de homosexuales. metiéndome donde no me llaman y pidiendo disculpas por ello, declaro que debería probarlo pues tal experiencia es harto satisfactoria y placentera de compartir con tu pareja, sea de tu mismo sexo o no. él, muy molesto me dice que es una conversación privada y que no me meta, que su razón no le falta, pero ya se sabe, en los bares te encuentras cada personaje...
en fin, observando cómo reaccionó y viendo la oportunidad desde mi aburrimiento, insistí sobre el tema, hablando yo cada vez más bajito y molestándose más él, mientras yo esgrimía razones favorables hacia tal práctica sexual. a cada ejemplo que yo ponía, más se enfadaba y menos cosas decía y deduzco que menos me escuchaba. al final, yo hablaba muy bajito, y él casi colorado, sólo decía muy fuerte "que te calles, que te largues". prolongué la situación un poco más, hasta el límite en que vi que la violencia verbal podía llegar a materializarse. disculpándome ante los otros tres estupefactos tertulianos (quizá no conocieran esta vena homófoba de su amigo) por la intromisión y con una gran sonrisa hacia mi unilocutor (no se interrelacionaba conmigo para nada, sólo pretendía la anulación de mi discurso) me di la vuelta en mi taburete y seguí tomándome mi cerveza hasta que llegó una chica brasileña bastante más amable que mi escolástico recién conocido, con la que no saqué el tema de la estimulación prostática pues lo consideré prematuro y casi de mal gusto a no ser que ella sacara el tema.
cosas de la noche
sábado, 13 de septiembre de 2008
maldito equilibrio
el ser humano, en su afán de búsqueda del equilibrio, es capaz de buscar en los instantes de desesperación, en los desastres más horrendos, una pequeña luz de esperanza, arrancarle una sonrisa al caos. todos conocemos casos de esos. el mío es el contrario. cuando todo me sonríe, esa pulsión hacia el equilibrio me lleva a buscar alguna tontería para llevarme de vez en cuando a una tristeza absurda y sin sentido. por suerte, pasa rápido.
miércoles, 3 de septiembre de 2008
bertional geographic
Seamus J. Parker es profesor y creador de la rama cientifíca de la filología antropo-sociológica. Esta especialidad estudia cómo el ambiente y el día a día afecta al lenguaje, como en el caso de los inuit que tienen alrededor de quince palabras para designar el color blanco o como en la sociedad americana en que la falta de lectura y el abuso de televisión les reduce el vocabulario, o en caso contrario, cómo el lenguaje afecta a la vida cotidiana.
Este último es el caso de una tribu que el doctor Parker ha descubierto en su último viaje a la polinesia, los minadori, en que un pequeño detalle léxico les condiciona toda la vida. Tienen la misma palabra para designar verdad y realidad: kaa. Algo muy cercano al misticismo oriental. Esto les lleva a no mentir nunca, pues creen que la mentira destruye el mundo. De hecho no tienen una palabra que designe un concepto tan monstruoso y cuando tienen que hacer referencia a ello añaden una partícula negativa a la palbra verdad: es-kaa.
Durante su estancia con los minadori, Seamus ha descubierto otra curiosidad pues el lenguaje también afecta a su religión. Son politeístas y aunque tienen infinidad de dioses menores que rigen sus quehaceres, tienen tres dioses mayores que rigen el mundo: okaanelé, el dios del sol creador de la vida y protector de la isla, tumanelé, el dios de la montaña y amanelé el dios del mar. Tumanelé y amenelé están en guerra desde el principio de los tiempos y se atacan mutuamente. Cuando los ancianos cuentan a los niños lo que es una erupción del volcán lo llaman es-kaa tumanelé, es decir, la destrucción del mundo por el dios de la montaña, y lo que es un sunami es-kaa amanelé. Después de que se produzca una "mentira", okaanelé cuida de la isla y hace surgir de nuevo la vida en ella.
Es lógico que si la mentira provoca semejantes daños, nadie se atreva a pronunciar una.
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