los muertos andaban muy vivos en aquella tarde de domingo. la causa de mi pena la originaba la pugna que existía entre mi yo cabal, que me decía que mi existencia ya había dejado una huella imborrable en las ondas del tiempo, y mi super ego, que tenía la certeza casi absoluta de que mi nombre se diluiría por completo una vez hayan muerto todos los que me han conocido.
domingo, 25 de febrero de 2018
martes, 3 de octubre de 2017
removido
cuando al corazón le fallan las fuerzas contra el dolor, sólo pide muerte.
quizá veneno, o aire bajo los pies, o un lametazo de acero.
lo peor de la soledad es estar sentado en el puerto, viendo cómo parten los barcos.
jueves, 17 de agosto de 2017
qué bosque tan feroz
viernes, 4 de agosto de 2017
la pareja del metro
pobres, el vagón va bastante lleno y no pueden sentarse juntos. con pena, él se sienta a mi lado, ella, enfrente y a la izquierda.
pasan un par de paradas y llegamos a una estación importante. el coche se vacía y queda libre el asiento al lado de ella. él, alegre, se levanta y ocupa el espacio recién liberado, poniendo la mano en su espalda.
ahora ya están uno al lado del otro, para hacer todo el viaje juntos, mirando cada uno su propio teléfono móvil, sin hablar y sin mirarse.
viernes, 16 de diciembre de 2016
la venganza del ultrafán
pero bien, sucede a veces que, o bien alguien tiene una petición fuera de repertorio, que pide a veces de forma demasiado entusiasmada, o la gente está emocionada y sigue pidiendo más. en el escenario se suceden primero unas miradas de complicidad y luego unos segundos de debate y quizá se decide improvisar algo al respecto.
¿qué sucede en el público? en lugar de disfrutar de ese momento extra y de fiesta, en el que el escenario deja de serlo para convertirse en una reunión de amigos en un salón, aparecen las móviles. y los que tan efusivamente clamaban por un extra, miran una pantalla en lugar de la carne, y la atención se centra en el encuadre y no en los oídos. y lo que sube a las redes sociales es la improvisación y la "imagen" de un momento, que no "el momento", que tiene su razón de ser en un espacio y un tiempo determinado que le da sentido, y que descontextualizado, da una imagen pobre de lo que ha sucedido anteriormente, que ha sido ensayado y cuidado con mimo, mientras que lo que se difunde es la gamberrada y a veces hasta el error.
en el mundo virtual en el que vivimos, lo que se ve de uno mismo, es lo que conforma en los demás la idea de lo que uno es, y empiezo a preocuparme seriamente por estas cosas a las que no hace mucho no les daba importancia. así que es posible que la próxima vez que alguien pida algo fuera de repertorio, o por mucho que pidan otra otra, no me apetezca hacerlo o pare en el momento en el que vea un móvil grabando. total, se lo están perdiendo de todas formas.
domingo, 4 de diciembre de 2016
La carta de los 80 desde dentro
como músico profesional, me voy viendo envuelto en diferentes proyectos. uno de los últimos es LA CARTA DE LOS 80. es una función teatral que me parece difícil de calificar debido a su singularidad. en ella se realizan múltiples viajes. el actor termina interpretando dos personajes, aunque su transición entre uno y otro es progresiva. el público se traslada a un momento y un lugar fuera del teatro. los músicos dejamos de ser simples tañedores de instrumentos para convertirnos en un vehículo que ayuda a las mentes a viajar a esos sitios.
algunos dirán que tener a un personaje grabado en una locución no es teatro, pero resulta que lo que nos narra, en lugar de suceder en el escenario, sucede en un lugar mucho más poderoso: la imaginación del espectador. y eso creo que es precisamente la gracia de una representación teatral, que por mucha o poca escenografía que haya, el salto final hacia la credibilidad se produce en la mente del que mira.
es ese salto el que hace que identifiquemos a ese personaje ausente, que lo referenciemos con alguien de nuestra memoria, ya que es probable que podamos ponerle un rostro familiar.
también es bonito ver que cada actor que viene, le da su giro y su interpretación a su parte, como si los músicos fuéramos la base de un grupo jazz, y el actor el improvisador que toma su solo entre pieza y pieza, convirtiendo en única cada representación.
veo al público (e incluso a nosotros) reír, llorar y emocionarse. si eso no es teatro, que me lo expliquen.
jueves, 29 de septiembre de 2016
aunque no me guste, le prefiero a usted, señor ladrón
con usted tengo la posibilidad de responderle, de defenderme poniendo quizá en riesgo mi salud. con el político estoy obligado a vaciar mis bolsillos y al final, mi salud saldrá perjudicada con toda seguridad el día que necesite ir a un hospital.
usted no irá a hacerse rico en la calle. probablemente sólo quiera sobrevivir, como cualquier otro, y se ha quedado sin opciones. dirán que quiere el dinero para drogas y para vicios. dudo que el político done sus ilícitas ganancias a organizaciones caritativas. y al final, lo único que lo mueve es la avaricia.
usted me roba una vez, y me quita lo que llevo en la cartera. probablemente no me encuentre jamás con usted y sólo habré perdido lo que llevara encima. el político corrupto me roba cada mes, me roba cada día, de forma constante, hace que me tropiece en las aceras, que espere en las oficinas, que llegue tarde cuando voy en autobús, que los niños no aprendan bien, que la vecina del tercero pierda su casa, que un niño muera en el país vecino... y eso lo hace mientras se ríe y diciendo que no hace daño a nadie.
dependiendo de lo que lleve en la cartera, puede que vaya mal un día por el susto, la semana, o el mes, si llevaba mucho. pero el corrupto me robará siempre. porque quizá entre alguno en la cárcel (poco en comparación con lo que pasará usted si le pillan por robar unos billetes), pero cambiará de cara y otro que será amigo de otro ocupará su sitio.
no me gusta señor ratero, pero le prefiero.