miércoles, 22 de abril de 2026

Cerrazón

 El que va al mirador saliendo de casa con las manos en los ojos, cuando llega no ve nada.

lunes, 7 de agosto de 2023

Civilización

uno de los indicativos del grado de civilización de un pueblo es la capacidad colectiva de entender cómo funcionan los contenedores de reciclaje.

Apariencia

para dar miedo hay que tener pinta de peligroso. para luchar hay que serlo.

sábado, 27 de agosto de 2022

Retales de libreta

 La belleza es el objetivo deseable, pero sólo como idea a la vez general e individualmente entendida, jamás como definición de un concepto generalizado.

 

 

La realidad es una ilusión triste, creada por el freno de nuestra imaginación impuesto a manos de los estímulos que recibimos a través de los sentidos.

 

El progreso real del hombre sólo será posible cuando se comprenda que se financie el aburrimiento de las mentes privilegiadas con el esfuerzo de los que se llagan las manos.


Debatir con alguien puede tener dos cosas malas: que consigas cambiar la opinión de otro, o la más terrorífica, que puedas cambiar la tuya.

domingo, 21 de abril de 2019

La mina

a la mina, a la mina, tiene que bajar a la mina.

la primera vez que mandé a uno, se resistió terriblemente. pataleó, gritó, mordió... pero al final bajó. escapó dos o tres veces, pero al final entendió la inutilidad de su gesto  y se resignó a quedarse en la oscuridad.

me quedé tan bien que decidí mandar más. el siguiente no costó tanto. con  cada intento aprendía y se me daba mejor. se resistían menos y aceptaban antes su sino.

aunque le llame la mina, es sólo un agujero negro del que es difícil escapar. pero allí no hay nada que extraer, ni siquiera nada que hacer. sólo pasar los días y cultivar úlceras. el único ansia permitido es que se olviden de uno para siempre.

me volví tan bueno mandándolos abajo, que al final me sonreían y me cantaban canciones, mientras el ascensor que los llevaba al averno se los engullía indefectiblemente. incluso algunos me saludaban con la mano mientras les veía desaparecer, con una sonrisa en mi cara.

pero lo que parecía una buena idea, resultó no serlo tanto. al mandarlos a la mina, me quedaba sin defensas, sin activos para afrontar la vida al sol. y llegó el día en que me sentí indefenso, sin entender por qué. el ajeno apareció de imprevisto, pero no traía ninguna mala intención. yo no sabía como permanecer en pie frente a él.

comprendí que sólo había una forma, y era bajar a la mina y traer de vuelta algunos de aquellos. quizá alguno tan podrido que moriría al instante ante la luz, algún otro que ya ni siquiera reconocería, de otro me daría cuenta que lo guardaba bajo tierra por costumbre, pero del que ya no había necesidad de mantener escondido. demasiados espectros a los que enfrentarse allí abajo, pero valía la pena. al fin y al cabo, lo único que se podía conseguir era la felicidad, porque la miseria de ocultar todo aquello ya me era de sobra conocida.

martes, 25 de diciembre de 2018

el acordeonista del metro

arrastra un carro de la compra, desvencijado y modificado con cinta americana para acomodar una suerte de amplificador. se cierran las puertas del vagón y tras poner en marcha un playback, empieza a tocar villancicos. tan adornados y cambiados que casi son irreconocibles entre tanta nota y floritura. el volumen del amplificador me aturde y me distrae de mi lectura así que me rindo y cierro el libro. antes de llegar anla siguiente parada, la base enlatada que le acompaña se detiene. contrariado, abre un bolsillo del carrito y desenchufa un vetusto reproductor de MP3. sacaun paquete de pilas de su bolsillo y reemplaza la que supuestamente se ha agotado. todo el vagón parece respirar con el eventual momento de silencio. vuelve a colocar la tapa y enchufa el aparato al cable. tras unos momentos en los que se pelea con los menús y los botones, desiste de sus intenciones. guarda el reproductor en el bolsillo del que había salido y empieza a tocar sin la ayuda artificial que traía. también callan los trinos y embellecimientos y una melodía delicada empieza a sonar. una pieza del repertorio clásico de acordeón llena el vagón. una expresión de hastío aparece en el rostro del músico. sabe que con los villancicos llena el vaso de las monedas y que lo que toca piensa que se pierde y le trae los recuerdos de todas las horas de estudio invertidas en el instrumento, y que sólo le han llevado a recorrer Madrid bajo tierra.

miércoles, 21 de noviembre de 2018

diversidad de autobús

son las 2:30 y en el autobús todo mundo mira su teléfono. o casi. a mi lado creo que no se repite ninguna cultura: una italiana, un mexicano, un colombiano, un turco,...
nadie habla con otra persona de dentro autobús, aunque los teléfonos cambian palabras en muchas lenguas. algunos duermen y yo me beberé sus impuestos mañana.
qué extraño crisol, qué heterogéneo conglemorado se sienta en estas sillas azules. cuánta falta de amor y todo por no hablar.

viernes, 19 de octubre de 2018

la manzana en el andén

de un verde brillante, casi al final del andén y casi en el centro. así estaba la manzana. un poco magullada por la caída, seguramente de alguna mochila medio abierta, o de alguna bolsa de plástico muy llena. entera, no es basura, se podría comer. pero está en el suelo, nadie la recoge y nadie se la comerá. demasiado entera para que la echen a la papelera, pero ya ha tocado suelo, no se sabe de dónde viene, ya no es válida para la gente de bien. sólo dos destinos le son posibles: o la escoba del funcionario, o el hambre del mendigo. un acto trivial del destino se convierte en cruel por culpa de todos los ojos de que la miran. y yo paso al lado pero tampoco hago nada.

lunes, 8 de octubre de 2018

la caja del ratón

el pelo de colores y muchos pendientes. sujetaba una caja a media altura, como una ofrenda humilde a un dios menor. la caja tenía unos agujeritos y lleva impresa en sus lados un hámster, un hurón, un jerbo y un ratón. ella miraba por algún agujero de vez en cuando, quizá por preocupación, quizá por curiosidad, quizá por interés.
puede que un ratón no merezca una pena, pero de repente he pensado en esa imprenta, aquélla de donde salen cartones troquelados e impresos. una máquina enorme escupiendo las preformas de las cajas, cayendo y apilándose una a una en una montaña. y en cada una, un pequeño roedor hará un viaje desde una tienda, a una jaula donde pasará el resto de sus días. y entonces comprendo que un palé de cartón aúna los egoísmos de muchos, y resume la crueldad del ser humano.

viernes, 28 de septiembre de 2018

soledad

hay borrachos gritando en el vagón de al lado
dedos enviando mensajes
yo sólo intento leer a Bukowski

miércoles, 22 de agosto de 2018

parque muerte

tras una década de crisis y empobrecimiento general, el número de los sin recursos aumentaba exponencialmente al de los que engrosaban desmesuradamente sus beneficios. una pequeña élite, corrupta y perversa, controlaba la política, los medios y cualquier forma de poder. uno de los miembros de este grupo fue sentenciado con una condena irrevocable que ninguna influencia podía reludir. una enfermedad terminal fulminante e incurable. así pues, en su retorcida mente decidió que su pasatiempo en los cinco meses que le quedaban, sería asesinar a sangre fría a un inocente por semana. para ello, decidió invertir toda su fortuna (cien millones) en el siguiente plan para satisfacer su morboso deseo. donaría 40 millones a un parque temático prácticamente en ruinas para remodelarlo y reactivarlo. en ese parque, cada sábado y durante cinco meses, un adulto sería elegido al azar y moriría a manos de este despreciable ser. la familia recibiría dos millones en compensación por la muerte de su ser querido. una auténtica fortuna para los que no tenían casi nada. el resto del dinero iría a sobornos para que el gobierno aprobara la infame ley de "cesión de vida por compensación" y para que ningún medio hablara en contra de tan abyecto plan, incluso para que la mayoría de ellos intentara manipular a la población para que lo viera de forma favorable.
tras unos meses, todo salió como el magnate deseaba. el primer sábado que se convocó el "Sábado final" fue bastante exitoso. pero en cuanto apareció la "feliz familia" en los medios con la vida resuelta, hablando de lo valiente y generoso que había sido el gesto de la madre, la gente empezó a comprender que la probabilidad de "ganar" era mucho más alta que jugando a cualquier lotería del estado, con premios mucho más exiguos y compitiendo con todo un país participando. al fin y al cabo, el parque sólo tenía un aforo de 25.000 personas. así que los siguientes sábados la participación fue masiva. al principio hubo lista de espera, luego se pusieron las entradas a la venta de forma anticipada para todos los que quedaban y se agotaron en poco tiempo, lo que organizó todo un negocio de reventa de entradas.
finalmente el multimillonario murió, y se llevó veinte almas consigo a la tumba. sin embargo, lo más sorprendente fue lo que ocurrió después. la dirección del parque temático continúo con sus sábados de muerte. se dieron cuenta de que los que entraban ese día, despilfarraban el dinero como si no hubiera un mañana, porque efectivamente podía no haberlo. haciendo números, vieron que a diferencia de cualquier otro día de la semana, el gasto medio por persona era de unos 200, lo que les dejaba unos ingresos brutos de cinco millones, pudiendo asumir el pago de los dos millones y seguir obteniendo un beneficio enorme. 
hubo familias que se arruinaron por completo al repetir varias veces y no poder evitar el "frenesí del último día" que fue cómo se denominaba al impulso irrefrenable de vivir el último día gastando a espuertas. no sólo acudían familias, sino grupos de amigos que pactaban repartirse el dinero si le tocaba a alguno, gente que perdía una apuesta y debía ceder el premio a la ganador de la misma... montones de historias extrañas se sucedían como justificación para ir al parque muerte. en una cabina de la televisión nacional que se había instalado permanentemente, el público podía contar sus motivos y las historias se retransmitían los domingos por la mañana, alcanzando picos máximos de audiencia cuando el azar permitía que el muerto elegido hubiera dejado su historia en las grabadoras de la unidad móvil. los supervivientes, siempre contaban que habían disfrutado del día más intenso de su vida, ya que iban habiendo asumido su propia muerte y dispuestos a todo. y después de un día entero de dejarse ir y vivir como nunca lo habían hecho, el último subidón llegaba cuando el nombre que se anunciaba por megafonía no era el suyo.

domingo, 27 de mayo de 2018

en el suelo

normalmente vivo con la cabeza casi a dos metros sobre la tierra que piso. mi visión de la gente es casi siempre hacia abajo. ando esquivando toldos, ramas y paraguas los días de lluvia. es por eso que a veces me gusta sentarme en el suelo del vagón del metro y mirar hacia arriba, como mira un niño pequeño. y me imagino corriendo por el vagón, tirando del asa del bolso de la señora del vestido verde, gritando al majadero del teléfono que no me gusta su música y abrazándome a las rodillas del viejito que se ha quedado dormido. pero llega la estación y, como en la vida, tengo que levantarme, crecer, y vivir con las vergüenzas y normas de los adultos bien educados.

jueves, 22 de marzo de 2018

los niños de antes

antes los niños, maleducados y revoltosos, corrían por los restaurantes cuando habían terminado de comer: molestaban a las abuelas, se tropezaban con los camareros que se convertían por un segundo en malabaristas, hacían de las mesas con manteles sus túneles mágicos. ahora permanecen quietos, en un rincón, absorbidos frente a pequeñas pantallas. qué mal les estamos educando.

el andén

hay un secreto que pocos saben. los metros podrían pasar con más frecuencia de lo que lo hacen. pero es ese rato el que aprovechan los enamorados para besarse o despedirse. si pasaran más a menudo, se perderían muchos besos y eso no puede permitirse.

viernes, 16 de marzo de 2018

el chino

hay un chino en China que trabaja en una fábrica de platos decorativos que se distribuyen para todo el mundo. nunca ha salido de su pueblo, un lugar remoto y casi olvidado de los mapas, en un montaña. ahí pasa casi todo el día, impriendo dibujos y letras que no comprende, en platos de porcelana china. por la noche se va a un pequeño piso sin televisión ni teléfono, donde vive con un montón de chinos. antes de ir a dormir, y mientras intenta no prestar atención al olor de sus compañeros, ni al suyo propio, se pone a soñar en los sitios que sólo conoce por los platos. así pues, piensa que hay un sitio dónde los hombres bailan con los toros y las mujeres están siempre en un pedestal. hay otro en el que sólo beben cerveza en grandes jarras y viven en casas que son como agujas. existe un sitio extraño donde los edificios están medio derruidos y las torres se tuercen, y piensa que siempre hay gente que está peor, porque al menos su casa tiene tejado y las paredes rectas. y así, entre ensoñaciones, deja que el cansancio le venza al fin, para dormir y enfrentarse a otro día rutinario de 14 horas de estar entre platos que no entiende.

jueves, 8 de marzo de 2018

el engaño

me engañaron. me hicieron creer que Gloria Fuertes era una vieja gorda y fea que escribía poemas tontos para niños.
y me enfadé.
luego pensé que quizá Gloria Fuertes les hizo creer que era una gorda y fea que escribía poemas tontos para niños.
y sonreí.

domingo, 25 de febrero de 2018

zombies

los muertos andaban muy vivos en aquella tarde de domingo. la causa de mi pena la originaba la pugna que existía entre mi yo cabal, que me decía que mi existencia ya había dejado una huella imborrable en las ondas del tiempo, y mi super ego, que tenía la certeza casi absoluta de que mi nombre se diluiría por completo una vez hayan muerto todos los que me han conocido.

martes, 3 de octubre de 2017

removido

cuando al corazón le fallan las fuerzas contra el dolor, sólo pide muerte.
quizá veneno, o aire bajo los pies, o un lametazo de acero.

lo peor de la soledad es estar sentado en el puerto, viendo cómo parten los barcos.

jueves, 17 de agosto de 2017

qué bosque tan feroz


hoy son muchas cosas las que me dan pena. la primera, por supuesto, las víctimas de este horrible hecho que ha sucedido en Barcelona. después, la retransmisión en directo por parte de algunas cadenas del morbo disfrazado de información, pese a las peticiones de las fuerzas de seguridad de no difundir ni imágenes de la policía, por no dar pistas a los asesinos, ni de las víctimas, simplemente por dignidad humana. caso omiso a todo. la tercera es la aparición del que aprovecha para hacer burla de la situación y hacerse abanderado de lo peor que puede sacarse de un ser humano.

probablemente las víctimas y los familiares de las víctimas se vuelvan más feroces. las televisiones, ávidas de audiencia, insertan anuncios entre las noticias de sangre, hoy todo el país estará pendiente y el becario no se atreverá a decir que no pone esas imágenes, porque pagar el alquiler se impone ferozmente a los valores éticos. el reaccionario oportunista descarga su ira de las peores formas posibles, con comentarios e ideas hirientes, movido seguramente por el engaño de otros, y por la ira propia que le engendra el mundo, que en el fondo es la misma ira que mueve a un ser a coger un volante y a cometer una atrocidad. una semilla de odio que saben muy bien cómo plantar y dejar que crezca, para luego no responsabilizarse, porque ellos sólo plantaron una semilla. el monstruo que nace de ella ya no lo controlan, pero sigue sirviendo a sus fines, y el monstruo suelta esporas que infectan nuevas mentes y crean nuevos monstruos. y da igual que los monstruos se maten entre sí: igual que en una película barata japonesa, al final son las personas que pasaban por allí las que mueren bajo sus pies.

y me pregunto ¿dónde está la compasión y la empatía? porque a todos ellos les falta. el mundo se vuelve feroz y la respuesta no es endurecer el caparazón, sino abrir el corazón para aprender a amar un poquito más, tanto al que pasea por nuestro lado, como el que sufre en la distancia.

reconozco que en mi día a día, aparto el horror de la realidad de mi lado todo lo que puedo, porque el mundo me duele y no puedo vivir con ese dolor sabiendo que no puedo hacer nada, o casi nada. pero a veces el horror se vuelve tan grande, o tan cercano, que no hay forma de mirar en otra dirección.

la ferocidad del mundo se ha llevado a mis amigos lejos, incluso a los que viven cerca, y hoy no ha habido mensaje que pudiera sustituir a un abrazo. me he quedado bloqueado sin poder hacer casi nada y sin hablar con nadie, al menos no cara a cara, y las palabras que me podía susurrar un pequeño altavoz a mi oído no me valían. mis manos han quedado desiertas. no he tenido fuerzas para coger la bicicleta y llevarme a mi perra a correr por el río, que era mi plan para la tarde, y para ella el mundo feroz sólo ha sido un paseo corto por el asfalto. sin embargo, sus ojos marrones me enseñan siempre que me miran. hay tanto que aprender...

reconozco con vergüenza que yo mismo me reí y conté chistes cuando sucedió lo de las torres gemelas. hoy lo recuerdo y no me reconozco. quizá fue porque no sabíamos cómo reaccionar ante este nuevo tipo de ataque. los EE.UU. quedaban lejos y parecía que se lo habían buscado. pero hay que diferenciar entre el país y las personas. en este juego de tronos que se juega hoy, los reyes del tablero no mueren, sólo cambian de estrategia y de amigos, y si el color con que se juega va perdiendo, se cambia. los que mueren son las personas, que son usadas como peones y se sacrifican por todos los que miran el mundo como un tablero, para sus propósitos egoístas. tuvimos que aprender con muertos en nuestras estaciones, con los cuerpos de Londres, con los llantos de París... yo he sido capaz de mejorar, y pienso que eso es lo que hace falta, aprender para los que ya estamos aquí, pero sobre todo, enseñar a los pequeños. porque aprender esto por la experiencia resulta doloroso. mejor estar preparado. el horror seguirá doliendo, pero no hará falta cura para el aprendizaje.



viernes, 4 de agosto de 2017

la pareja del metro

pobres, el vagón va bastante lleno y no pueden sentarse juntos. con pena, él se sienta a mi lado, ella, enfrente y a la izquierda.
pasan un par de paradas y llegamos a una estación importante. el coche se vacía y queda libre el asiento al lado de ella. él, alegre, se levanta y ocupa el espacio recién liberado, poniendo la mano en su espalda.
ahora ya están uno al lado del otro, para hacer todo el viaje juntos, mirando cada uno su propio teléfono móvil, sin hablar y sin mirarse.