martes, 3 de octubre de 2017

removido

cuando al corazón le fallan las fuerzas contra el dolor, sólo pide muerte.
quizá veneno, o aire bajo los pies, o un lametazo de acero.

lo peor de la soledad es estar sentado en el puerto, viendo cómo parten los barcos.

jueves, 17 de agosto de 2017

qué bosque tan feroz


hoy son muchas cosas las que me dan pena. la primera, por supuesto, las víctimas de este horrible hecho que ha sucedido en Barcelona. después, la retransmisión en directo por parte de algunas cadenas del morbo disfrazado de información, pese a las peticiones de las fuerzas de seguridad de no difundir ni imágenes de la policía, por no dar pistas a los asesinos, ni de las víctimas, simplemente por dignidad humana. caso omiso a todo. la tercera es la aparición del que aprovecha para hacer burla de la situación y hacerse abanderado de lo peor que puede sacarse de un ser humano.

probablemente las víctimas y los familiares de las víctimas se vuelvan más feroces. las televisiones, ávidas de audiencia, insertan anuncios entre las noticias de sangre, hoy todo el país estará pendiente y el becario no se atreverá a decir que no pone esas imágenes, porque pagar el alquiler se impone ferozmente a los valores éticos. el reaccionario oportunista descarga su ira de las peores formas posibles, con comentarios e ideas hirientes, movido seguramente por el engaño de otros, y por la ira propia que le engendra el mundo, que en el fondo es la misma ira que mueve a un ser a coger un volante y a cometer una atrocidad. una semilla de odio que saben muy bien cómo plantar y dejar que crezca, para luego no responsabilizarse, porque ellos sólo plantaron una semilla. el monstruo que nace de ella ya no lo controlan, pero sigue sirviendo a sus fines, y el monstruo suelta esporas que infectan nuevas mentes y crean nuevos monstruos. y da igual que los monstruos se maten entre sí: igual que en una película barata japonesa, al final son las personas que pasaban por allí las que mueren bajo sus pies.

y me pregunto ¿dónde está la compasión y la empatía? porque a todos ellos les falta. el mundo se vuelve feroz y la respuesta no es endurecer el caparazón, sino abrir el corazón para aprender a amar un poquito más, tanto al que pasea por nuestro lado, como el que sufre en la distancia.

reconozco que en mi día a día, aparto el horror de la realidad de mi lado todo lo que puedo, porque el mundo me duele y no puedo vivir con ese dolor sabiendo que no puedo hacer nada, o casi nada. pero a veces el horror se vuelve tan grande, o tan cercano, que no hay forma de mirar en otra dirección.

la ferocidad del mundo se ha llevado a mis amigos lejos, incluso a los que viven cerca, y hoy no ha habido mensaje que pudiera sustituir a un abrazo. me he quedado bloqueado sin poder hacer casi nada y sin hablar con nadie, al menos no cara a cara, y las palabras que me podía susurrar un pequeño altavoz a mi oído no me valían. mis manos han quedado desiertas. no he tenido fuerzas para coger la bicicleta y llevarme a mi perra a correr por el río, que era mi plan para la tarde, y para ella el mundo feroz sólo ha sido un paseo corto por el asfalto. sin embargo, sus ojos marrones me enseñan siempre que me miran. hay tanto que aprender...

reconozco con vergüenza que yo mismo me reí y conté chistes cuando sucedió lo de las torres gemelas. hoy lo recuerdo y no me reconozco. quizá fue porque no sabíamos cómo reaccionar ante este nuevo tipo de ataque. los EE.UU. quedaban lejos y parecía que se lo habían buscado. pero hay que diferenciar entre el país y las personas. en este juego de tronos que se juega hoy, los reyes del tablero no mueren, sólo cambian de estrategia y de amigos, y si el color con que se juega va perdiendo, se cambia. los que mueren son las personas, que son usadas como peones y se sacrifican por todos los que miran el mundo como un tablero, para sus propósitos egoístas. tuvimos que aprender con muertos en nuestras estaciones, con los cuerpos de Londres, con los llantos de París... yo he sido capaz de mejorar, y pienso que eso es lo que hace falta, aprender para los que ya estamos aquí, pero sobre todo, enseñar a los pequeños. porque aprender esto por la experiencia resulta doloroso. mejor estar preparado. el horror seguirá doliendo, pero no hará falta cura para el aprendizaje.



viernes, 4 de agosto de 2017

la pareja del metro

pobres, el vagón va bastante lleno y no pueden sentarse juntos. con pena, él se sienta a mi lado, ella, enfrente y a la izquierda.
pasan un par de paradas y llegamos a una estación importante. el coche se vacía y queda libre el asiento al lado de ella. él, alegre, se levanta y ocupa el espacio recién liberado, poniendo la mano en su espalda.
ahora ya están uno al lado del otro, para hacer todo el viaje juntos, mirando cada uno su propio teléfono móvil, sin hablar y sin mirarse.

viernes, 16 de diciembre de 2016

la venganza del ultrafán

se está terminando el repertorio, se anuncia el final del concierto y se toca la última canción. empieza el ritual del "¡otra, otra!". como sucede casi todas las veces, normalmente siempre hay en todo repertorio los "bises", ya que se espera que la gente los pida y que el músico los toque.

pero bien, sucede a veces que, o bien alguien tiene una petición fuera de repertorio, que pide a veces de forma demasiado entusiasmada, o la gente está emocionada y sigue pidiendo más. en el escenario se suceden primero unas miradas de complicidad y luego unos segundos de debate y quizá se decide improvisar algo al respecto.

¿qué sucede en el público? en lugar de disfrutar de ese momento extra y de fiesta, en el que el escenario deja de serlo para convertirse en una reunión de amigos en un salón, aparecen las móviles. y los que tan efusivamente clamaban por un extra, miran una pantalla en lugar de la carne, y la atención se centra en el encuadre y no en los oídos. y lo que sube a las redes sociales es la improvisación y la "imagen" de un momento, que no "el momento", que tiene su razón de ser en un espacio y un tiempo determinado que le da sentido, y que descontextualizado, da una imagen pobre de lo que ha sucedido anteriormente, que ha sido ensayado y cuidado con mimo, mientras que lo que se difunde es la gamberrada y a veces hasta el error.

en el mundo virtual en el que vivimos, lo que se ve de uno mismo, es lo que conforma en los demás la idea de lo que uno es, y empiezo a preocuparme seriamente por estas cosas a las que no hace mucho no les daba importancia. así que es posible que la próxima vez que alguien pida algo fuera de repertorio, o por mucho que pidan otra otra, no me apetezca hacerlo o pare en el momento en el que vea un móvil grabando. total, se lo están perdiendo de todas formas.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La carta de los 80 desde dentro

como músico profesional, me voy viendo envuelto en diferentes proyectos. uno de los últimos es LA CARTA DE LOS 80. es una función teatral que me parece difícil de calificar debido a su singularidad. en ella se realizan múltiples viajes. el actor termina interpretando dos personajes, aunque su transición entre uno y otro es progresiva. el público se traslada a un momento y un lugar fuera del teatro. los músicos dejamos de ser simples tañedores de instrumentos para convertirnos en un vehículo que ayuda a las mentes a viajar a esos sitios.
algunos dirán que tener a un personaje grabado en una locución no es teatro, pero resulta que lo que nos narra, en lugar de suceder en el escenario, sucede en un lugar mucho más poderoso: la imaginación del espectador. y eso creo que es precisamente la gracia de una representación teatral, que por mucha o poca escenografía que haya, el salto final hacia la credibilidad se produce en la mente del que mira.
es ese salto el que hace que identifiquemos a ese personaje ausente, que lo referenciemos con alguien de nuestra memoria, ya que es probable que podamos ponerle un rostro familiar.
también es bonito ver que cada actor que viene, le da su giro y su interpretación a su parte, como si los músicos fuéramos la base de un grupo jazz, y el actor el improvisador que toma su solo entre pieza y pieza, convirtiendo en única cada representación.
veo al público (e incluso a nosotros) reír, llorar y emocionarse. si eso no es teatro, que me lo expliquen.

jueves, 29 de septiembre de 2016

aunque no me guste, le prefiero a usted, señor ladrón

frente al político corrupto, desde luego tiene usted mi simpatía. viene de frente o de espaldas, me da igual, con su navaja en la mano. pero poniéndose en situación de peligro igual que pone la mía, porque usted no me conoce y no sabe si sé defenderme o si voy armado. seguro que siente miedo y nervios antes de salir de casa. cosa que no conoce el que ingresa talones desde el sofá de su despacho.

con usted tengo la posibilidad de responderle, de defenderme poniendo quizá en riesgo mi salud. con el político estoy obligado a vaciar mis bolsillos y al final, mi salud saldrá perjudicada con toda seguridad el día que necesite ir a un hospital.

usted no irá a hacerse rico en la calle. probablemente sólo quiera sobrevivir, como cualquier otro, y se ha quedado sin opciones. dirán que quiere el dinero para drogas y para vicios. dudo que el político done sus ilícitas ganancias a organizaciones caritativas. y al final, lo único que lo mueve es la avaricia.

usted me roba una vez, y me quita lo que llevo en la cartera. probablemente no me encuentre jamás con usted y sólo habré perdido lo que llevara encima. el político corrupto me roba cada mes, me roba cada día, de forma constante, hace que me tropiece en las aceras, que espere en las oficinas, que llegue tarde cuando voy en autobús, que los niños no aprendan bien, que la vecina del tercero pierda su casa, que un niño muera en el país vecino... y eso lo hace mientras se ríe y diciendo que no hace daño a nadie.

dependiendo de lo que lleve en la cartera, puede que vaya mal un día por el susto, la semana, o el mes, si llevaba mucho. pero el corrupto me robará siempre. porque quizá entre alguno en la cárcel (poco en comparación con lo que pasará usted si le pillan por robar unos billetes), pero cambiará de cara y otro que será amigo de otro ocupará su sitio.

no me gusta señor ratero, pero le prefiero.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

la tuba del Populart

la tuba ya no suena. la colgaron en la pared. abollada y atesorando polvo en los rincones que no llega el plumero. el tiempo hace mucho ya que soldó los pistones con el óxido verde. la tuba, en lugar de emitir sonidos, escucha los conciertos que suenan en el escenario, como espectadora inmutable, pero emocionada, sin que nadie lo sepa.

lo que tampoco nadie sabe es el secreto que alberga. cada noche, los bichitos ancianos del local, trepan por la pared, o llegan en vuelo lento hasta ella. la mosca, el escarabajo, la polilla y otros más, que a causa de su avanzada edad, apenas oyen. se encaraman a la deslustrada tuba y toman asiento educadamente, cada noche el mismo sitio para cada uno, en el lugar donde antes se alojaba la boquilla. ese agujero por donde empezaba el sonido que hacía temblar al que lo oía, cuando el músico la besaba en la boca.

ahora, la campana arrugada y todo el serpentín, funcionan al revés, como una gigantesca trompetilla de las que usaban los sordos de antaño. y los bichitos del local disfrutan del jazz, incluso alguna noche que los ritmos más calientes sensualizan el escenario, se puede ver como la abuela cucaracha se levanta de su sitio y se mueve lentamente forzando sus rodillas, cerrando los ojos, mientras en su cabeza los recuerdos de las fiestas de juventud se le muestran como una película. ya nadie sopla la tuba, pero la tuba no está muerta, y cada noche sonríe con las cosquillas que le hacen con las patitas el "Club del bichito jubilado del Populart".