miércoles, 16 de abril de 2008

de canapés y despilfarros


tres días seguidos tocando en una convención de gourmets me ha dejado inquieto y aún no sé lo que voy a escribir. el primer día, salivaba entre standard y standard de jazz, viendo a lo lejos bandejas de canapés a cual más elaborado. un concurso de abridores de ostras me sorprendió por no saber que hubiera gente que se dedicara lo suficiente a algo tan específico como para participar en un concurso. había algo obsceno en que hubiera tanta gente comiendo por pura gula. bebiendo tipos y tipos diferentes de vino. y aunque reconozco la envidia en un principio, había algo en el ambiente que me superaba. creo que era la ausencia de humildad en todo lo que me rodeaba. trajes y corbatas, botellas de precios inalcanzables, no había nada que respirara sencillez. hasta el pan tenía diseño y marca de origen. bandejas abandonadas con comida mordisqueada y dejada por hastío. de repente me sonaban palabras de mi infancia: "piensa en los niños de áfrica", "la comida no se tira", "acábate lo del plato", pero ahora resonando en un contexto completamente diferente. quizá el haber tenido una boda el sábado haya influido (aún recuerdo esos maravillosos solomillos en salsa que se llevaban de vuelta a la cocina y de los que me comí cinco, y sí, fue pura gula, pero mi plato volvió a la cocina incorrectamente limpio). entiendo que la cocina ha llegado a un punto en la cultura occidental que ha traspasdo la mera necesidad y una parte de ella ha evolucionado hacia algo diferente y maravilloso, pero el despilfarro... eso no sé cómo tomármelo. aún estoy confundido, pero la sensación que se me ha quedado no es buena. quería ir mañana, aprovechando que tengo un pase y no tengo que tocar, a ver el resto de la exposición, pero la verdad es que no me apetece demasiado. me han venido a la memoria imágenes de la película de animación que recrea el libro de George Orwell "rebelión en la granja" en que los cerdos y los hombres se mimetizan y retozan en un lodazal de opulencia. a veces quizá me puede el rencor social y no me dejo disfrutar de algunas cosas. quizá he tenido demasiado tiempo para pensar ejerciendo de decoración en un stand.

pues sí, pues sí...

1 comentario:

Coral Herrera Gómez dijo...

no es rencor social!!! es sensibilidad pura y dura Albert!!!!! los ricos están LOCOS!!!
Yo también lo paso mal en las bodas. me duele la tripa de pensar en lo que duele la tripa cuando tienes hambre.
diossssssssssssssssssssss!!!!!!!!
yo no podría ver eso... no podría... será un arte, muy bien, pero LA GENTE SE MUERE DE HAMBRE y no es una frase, es un hecho.

besos albert!!!!!!!